Este proyecto lo presentamos en pocos días a la consideración del entonces Gobernador del Cesar, doctor Álvaro Araujo Cotes, quien sin ninguna vacilación, lo acogió con verdadero entusiasmo, ordenándose que el Proyecto de Presupuesto Departamental para la vigencia de 1970, se incluyera una partida de 2.000.000.000 para gastos de funcionamiento y dotación de esta factura entidad oficial.

Pronto se produce un nuevo cambio en la administración departamental y es designado el señor don Manuel Germán Cuello Gutiérrez y entre sus colaboradores nombra como secretario de hacienda y finanzas al doctor Miguel Parmenides Salazar, quien igualmente despierta el apoyo del gobernador a la vieja idea de creación de un Instituto Tecnológico Universitario en nuestro Departamento.
Seguidamente acudimos al llamado del gobierno departamental, explicamos y presentamos a su consideración toda la documentación existente hasta el momento, fue así como inmediatamente don Manuel Germán Cuello Gutiérrez, hombre de grandes ejecutorias en su brillante gestión de gobierno, dicto el decreto 050 de 1973 por medio del cual se dio vida jurídica al Instituto Tecnológico Universitario del Cesar ITUCE destinado a la formación tecnológica en carreras intermedias de la juventud cesarence, iniciando sus labores académicas a partir del 15 de marzo de 1973, con los programas de Administración de Empresas, Administración Agropecuaria, y Tecnología de la Construcción, bajo la dirección de Miguel Parmenides Salazar, su primer rector.

Por fortuna y quizá por un destino histórico, el pueblo del Cesar me daba en la Honorable Cámara de Representantes, en su vocería. Ni corto, ni perezoso, nuevamente entendí que tenía una oportunidad y responsabilidad para con la gente de mi Departamento y especialmente de su Juventud estudiosa e interpretando esos sentimientos y anhelos, que dispuse a documentarme y a preparar el proyecto de Ley “Por el cual el Instituto Tecnológico Universitario del Cesar se transforma en Universidad Popular del Cesar y se dictan otras disposiciones”. Presentado a la consideración de la Honorable Cámara de Representantes, se le da curso a la tramitación en la Comisión Quinta, se nombra ponente para primer debate a la distinguida parlamentaria del Valle del Cauca, Doctora Betina Frankly de Frankly, quien como experta en materia Educativa, rinde su ponencia y defiende el proyecto en la mencionada Comisión Constitucional permanente, donde el entonces Ministro de Educación Nacional, Doctor Hernando Duran Dussan, discute el proyecto, siendo aprobado en su primer debate. Luego pasa un segundo debate y es aprobado en la plenaria en la Honorable Cámara de Representantes. Hace transito al Honorable Senado de la República, Comisión Quinta, donde se le nombra ponente al Doctor Enrique Ruedas Riveros y felizmente es discutido y aprobado en sus debates reglamentarios, convirtiéndose en la ley 34 del 19 de noviembre de 1976, sancionada por el Señor Presidente de la República, Doctor Alfonso López Michelsen y sus Ministros de hacienda y educación. Doctores Rodrigo Botero Montoya y Hernando Duran Dussan, respectivamente.

Rápidamente implementó recursos económicos de las propias arcas del Cesar, amplió los locales existentes de la sede de Hurtado e hizo nombrar su primer Rector el Doctor Orlando Lora Barros, profesor y experto conocedor de la problemática Universitaria del País, quien labora en la Universidad Nacional de Colombia.
Igualmente se integra el primer Concejo Superior de Alma Mater, de la siguiente manera: Doctor Alfonso Araujo Cotes, Gobernador; Doctor Julio Villazon Baquero, Delegado del Señor Presidente de la República; Doctor José Nicolás Daza; Delegado del Señor Ministro de Educación; Doctor Jaime Murgas Arzuaga, Representante de los Gremios del Cesar; Luis Alfredo Vergel, Representante de los Profesores; Los Estudiantes Pedro Chaparro y Helio Martínez, y el Señor Rector Orlando Lora Barros.

Su estudiantado es cada día mas consciente de su responsabilidad frente a los destinos de la Universidad, por eso hoy queremos llamar la atención de todas la fuerzas vivas del Cesar, con la finalidad de proyectar nuestra Universidad, esperando lógicamente el apoyo decidido a ella, para que nuestra Alma Mater sea lo que todos queremos: un Centro de Superación en el campo de nuestra cultura y de la ciencia, que nos permita formar hombres de todas las disciplinas del conocimiento científico, para lograr desarrollar y armonizar el gran periodo agro-económico del Cesar, que nos permita igualmente encauzar su actividad dentro de los Lineamientos Técnicos de la Planeación y enrutar mejor su desarrollo, para más tarde revertir en servicio a la comunidad, los dividendos de ese potencial agro-económico del Cesar, que nos ubique en el puesto que por derecho propio nos corresponde en el panorama nacional.
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